“Si no eres visible, no existes”. Sergio Garrote, doble campeón paralímpico de ciclismo, resumió así, en seis palabras, uno de los retos históricos ligado al deporte de élite para las personas con discapacidad. Sin embargo, algo está cambiando, dentro y fuera del deporte. Además de igualarse premios con los olímpicos españoles en París 2024, “el deporte paralímpico ya se ve como un deporte de élite y se nos ve como deportistas. Ha habido un salto muy grande desde Londres hasta hoy. Ya no sentimos esa figura paternalista de antes”, añadió la también campeona paralímpica Elena Congost, dentro de un diálogo que mantuvieron con el periodista Sergio Heredia en la primera edición de PRO Deporte Inclusivo, evento organizado por 2Playbook y promovido por Mi Fundación Alex en el espacio All in One de CaixaBank en Barcelona.
Congost, atleta y maratoniana, con dos medallas paralímpicas, decidió parar tras colgarse el oro en Rio 2016. “Me aparté porque quería ser madre. Lo hice voluntariamente para realizarme como mujer y como persona”, explicó. Ella y su pareja iban a por un hijo y acabaron siendo cuatro. Y entonces, animado por su marido, volvió. “Las mujeres podemos reincorporarnos y ser igual de buenas o más que antes de ser madres”, defendió. El aspecto de la maternidad también está presente en el deporte paralímpico.
La atleta catalana pensó que, con su vuelta, “podría dar mucha visibilidad al deporte paralímpico y ser un altavoz para la sociedad”. Esa idea de ser un altavoz mediático, de comunicar sus experiencias para, entre otras cosas, ser un espejo en el que poder mirarse los niños con discapacidad acompaña las carreras de estos deportistas de élite. Incluso cuando viven experiencias dolorosas, como la que sufrió Congost en París 2024.
La campeona paralímpica en Brasil se hizo viral en los últimos Juegos cuando la organización le descalificó por soltar durante un segundo la cuerda que le ata al guía –algo prohibido– en el maratón. Había llegado tercera a meta, pero cuatro pasos antes de cruzar, su acompañante tuvo un traspié y Congost le ayudó para que no cayera a tierra. “Estoy feliz de haber hecho lo que hice. Me fui a dormir con la conciencia tranquila porque hice lo que tenía que hacer. Fue una oportunidad de enseñar a mis hijos que hay veces que hay que ir contra la norma para hacer las cosas”. El Consejo Superior de Deportes (CSD) decidió que, con calificación oficial o no, Congost ganó el bronce y le dio la beca correspondiente a su logro.
Garrote repitió oro en París, en contrarreloj. Con su handbike volvió a ser el más rápido. En su caso, un accidente laboral cuando tenía 22 años le dejó como secuelas una lesión medular tetrapléjica. El deportista también reflexionó al respecto: “Si le doy valor a lo que fue un momento en mi vida, le resto importancia a lo que hice después. Me hago valer más por lo que soy ahora mismo que por lo que fui”.
Normalización y competencia positiva
Garrote, además de gran deportista, estudió medicina y criminología. Fue la primera persona con discapacidad que entró en esta facultad en la Universidad de Barcelona. En sus reflexiones sobre criminología, el ciclista vio que “somos muy parecidos todos”. Garrote y Congost condenaron las etiquetas y clasificaciones tan habituales todavía en muchos contextos sociales. La normalización del deporte, ya sea practicado por personas con o sin discapacidad: “Todos tenemos los mismos valores que nos transmite el deporte y que nos hace ser como somos”, insistió la atleta.
Sin embargo, Congost sí remarca un aspecto común entre los deportistas paralímpicos: “Desde pequeños, el sentimiento competitivo nos sale intrínseco. El querer ser capaz de hacer cosas”. Para Garrote, “la discapacidad no hay que aplicarla, hay que creérsela”, y aseguró que las nuevas generaciones ya normalizan mucho más el deporte inclusivo, sin diferenciaciones.
El ciclista catalán defendió que “la competencia es lo que nos hace buenos a los competitivos. Sin los rivales, no valdría tanto lo que hago”, y remarcó que “el espíritu olímpico es el de la paz, el de reunirnos y competir con personas de otras religiones, países…”, y en ello también se incluyen las personas que tienen capacidades diversas.
Sobre PRO Deporte Inclusivo
PRO Deporte Inclusivo es un nuevo punto de encuentro promovido por Mi Fundación Alex y organizado por 2Playbook para desafiar los estereotipos y explorar nuevas formas de entender el deporte como vehículo para la inclusión, la salud y el bienestar en nuestra sociedad. La primera edición del evento ha contado con el patrocinio de la Fundación Sanitas, ATM Media y el apoyo de CaixaBank como anfitrión y socio del deporte paralímpico.